Celebración de los 25 años de vida religiosa de la hermana María Elena
La Delegación de Chile celebra esta acción de gracia con la Iglesia
“… y, dejándolo todo, le siguieron.” (Lc 5,11)
A las 11:30 horas de aquel domingo, la comunidad se congregó en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Graneros para vivir un momento de especial. En esta ocasión, se realizó la apertura de la Puerta Santa, presidida por nuestro pastor, Monseñor Guillermo Vera, quien estuvo acompañado por el párroco, Pbro. Alejandro Jorquera.

Con alegría, fe y espíritu de fraternidad, la comunidad ingresó en procesión al templo para participar de la celebración eucarística dando gracias a Dios por los 25 años de vida religiosa de nuestra hermana María Elena.

Un testimonio de gratitud: “Doy gracias a Dios por estos 25 años de vida consagrada. Todo lo que he vivido ha sido un regalo de su amor y de su infinita misericordia. Mis padres nos enseñaron el amor a Dios y nos inculcaron la fe católica desde pequeños. Hoy me alegra mucho contar con la presencia de mi familia y doy gracias por estar aquí y poder compartir este momento tan significativo”.
Al recordar los comienzos de su vocación, la hermana María Elena comparte:

“Lo que me llamó la atención de las hermanas fue su estilo de vida, muy sencillo y cercano, y el carisma de la congregación. Eso me ayudó a entrar en la vida religiosa”.
Como signo de fidelidad al Señor y de gratitud por estos 25 años de vida consagrada, la hermana María Elena renovó su compromiso delante del obispo, Mons. Guillermo Vega, encomendando nuevamente su vida y misión al servicio de Dios y de la Iglesia.

La alegría por estos 25 años continuó con un almuerzo fraterno, en el que participaron la familia de María Elena, los asociados y las hermanas de la Delegación. Fue una hermosa oportunidad para compartir, celebrar y agradecer juntos este camino de vida consagrada.
Gracias, Señor, por estos 25 años. Gracias por llamarme, sostenerme y acompañarme.
El encuentro estuvo acompañado por un alegre ambiente de fiesta, animado por las hermanas Franciscanas, amigas, quienes contribuyeron con su alegría y cercanía a hacer de esta jornada un momento aún más especial.
Hermanas de Cristo, Delegación de Chile

